Qué día tan especial. Creo que es miércoles o jueves, no estoy seguro, y debe ser medio día porque como no uso ya reloj no puedo ser preciso. Pero es un gran día.
He despertado sin despertador, que gustazo. He desayunado lo que de normal hubiese cenado; no tengo expectativa de hambre posterior a una hora. Y voy a bajar a dar una vuelta sin rumbo, a ver que hago.
Como hoy es el gran día necesitaba tener todos los cabos bien atados, o mejor dicho bien cortados, al ras.
Hace dos días pedí la cuenta en el trabajo. Primero fui uno a uno a los pestosos que no soportaba como compañeros para desahogarme pero bien. Tuve distintas reacciones pero la mayoría fueron de estupefacción. Son lo más desnatado que puede existir. Seguidamente me despedí en el despacho, con mi jefe como una tetera con vapor. Fue tal la herida de su orgullo que no pudo evitar tirar bocados al aire, frustrado por la sensación amarga de no poder volver a tratarme como una mierda.
Como anteayer fue un buenísimo día también, con la plena liberación laboral y todo mi subidón no pude evitar hundir su cara con una señora hostia. Muy muy muy liberadora sí señor, amen. Quizás se llevó parte que no le tocaba pero así es la vida. Su labio partido fue suficiente recompensa aunque fuese momentánea.
Una vez recogidas mis cosas y firmado el papelito de "good bye" comenzó el nuevo amanecer.
La lista de objetivos daba pistoletazo de salida. A menguar. Seguidamente tocaban las relaciones sociales. Con el cuchillo jamonero de la moral bien afilado me dediqué todo el día de ayer a cerrar todos los contratos de amistad.
Sin criba, arrasando, fui quedando con todos ellos en diferentes momentos del día. Una prisa subliminal me apretaba el cuello, no habiendo terminado de zanjar con uno ya estaba pensando en el siguiente. Podrían haberme convalidado el Camino de Santiago perfectamente, y desde Ponferrada, con la cantidad de paseos que pude pegar por toda la ciudad. Si lo llego a saber hubiera alquilado un auditorio para congregarlos a todos pero tengo que ahorrar lo máximo posible para mi nieva etapa.
Dejé a los más conflictivos para el final e incluso tuve que mentir en alguna ocasión para poder verles, pero estaba totalmente dispuesto a terminar con todo lo planeado en el día de ayer. Sin excepciones, salvo Carlos pero esa era otra historia.
La lista iba bajando y mi mochila iba perdiendo peso. Mi objetivo era vaciarla por completo y de eso no había margen de error ni duda.
Y hoy ha sido el día. Desde hace meses tenía preparado el lugar y la ayuda inestimable de Carlos. Un gran amigo, de los de verdad, que no hace falta verle o tratarle pero está ahí.
El plan se ha sucedido a la perfección, ansiaba conseguirlo y tener por fin un punto y aparte en mi vida. Cristina trabaja cerca, estaba preparado para cuando volviera a casa.
Con todo listo fui a buscarla para la sorpresa; no se lo iba a creer, conociéndome pensaría que nunca podría hacerlo posible. Desde luego con todo el recorrido que llevamos juntos... su cara, para mí, no iba a tener precio.
Con todo listo fui a buscarla para la sorpresa; no se lo iba a creer, conociéndome pensaría que nunca podría hacerlo posible. Desde luego con todo el recorrido que llevamos juntos... su cara, para mí, no iba a tener precio.
Me coordine con Carlos para su parte del plan. Acudí a donde estaba para rematar las últimas cosas y después fui a por Cristina. Ansioso era poco.
La única pega es que tenía que volar a la otra punta de la ciudad, pero hasta eso estaba bajo control.
La única pega es que tenía que volar a la otra punta de la ciudad, pero hasta eso estaba bajo control.
Si no llega a ser por Carlos no hubiese podido hacerlo. Nunca le había pedido un favor importante; cosa que él ya me tuvo de su lado cuando le presté dinero para la que lió en aquella partida de póker... y cuando recogí a su hermana etílica en aquel parque de salvajes; si no la llego a llevar tan rápido al hospital se hubiera quedado en el sitio.
Puede que esto entrame más responsabilidad, por lo menos para mí, pero ahí es donde se ve la verdadera amistad. Con esa mirada fija gritando "hoy por ti, mañana por mí".
Llegué apurado al segundo acto pero me presenté a tiempo. Puse mi coche en el arcén, con el capó subido como si fingiera avería. La idea era llamar su atención desde allí y abordarla en plan sorpresón.
En cuanto la vi venir empecé a hacer aspavientos y coló a la perfección. Paró pocos metros después y acudí a ella: ahí en medio de la nada, su cara de estupefacción lo decía todo. Lo difícil fue convencerla a dejar su coche allí y venirse conmigo, pero por lo menos estoy orgulloso de mis pinitos teatrales.
En cuanto la vi venir empecé a hacer aspavientos y coló a la perfección. Paró pocos metros después y acudí a ella: ahí en medio de la nada, su cara de estupefacción lo decía todo. Lo difícil fue convencerla a dejar su coche allí y venirse conmigo, pero por lo menos estoy orgulloso de mis pinitos teatrales.
En cuanto la llevé al lugar no se lo podía creer. Al principio estaba descolocada pero luego se le saltaban las lágrimas. Por más que intento recordar tiempo atrás no encuentro ningún recuerdo tan emotivo entre los dos. Cada reacción suya me colmaba de felicidad, quitando lastre de mi espalda, finiquitando esa lista y libreando por fin mi espíritu hasta cotas inalcanzables.
Y como esperaba... todo salió perfecto. Nunca lo podré olvidar, por fin podía decir que al final había conseguido, con el horizonte de mi corazón y mi alma por escribir. Solo tenía que volver con Carlos y zanjar totalmente el plan.
Según volví, busqué a Carlos y salimos del recinto. Era de unas charlas sobre cine independiente con una proyección en un recinto abierto, tipo cine de verano. Te daban pases registrados con DNI, perfecto. Nos dimos un abrazo y hasta más ver. Sin preguntas, sin reproches.
Con mi culo tapado y Cristina en el hoyo, literal, solo me queda despegar.
Me siento tan ligero que debería echarme unas piedras al bolsillo. Por fin descansa de un palazo en la cabeza, el único palo que recibió por mi parte a cambio de una vida de mierda y sufrimiento. Con maltratos psicológicos constantes, humillaciones y demás joyas del muestrario de hija de la gran puta. Con un hoyo perdido en medio de la nada y una cama mullida de cal viva no podía pedir más. Bastante será abrazar a mi suegra cuando se destape todo, en plan dramón, pero será el abrazo de judas. Por mala, bicho y manipuladora.
Una cosa si hizo bien, fomentar mi cobardía; hasta atrofiar mi respiración y hundir mi punto de vista en lágrimas. Ahora, solo tengo que esperar el trance y el duelo. Todo el dolor que en años me ha pesado será el combustible para lidiar esto último, esperando después levantar el vuelo.
Tengo dinero. No sé a dónde ir, había olvidado lo que es abarcar mi vida totalmente. Y no es vértigo. Sólo son las mariposas que estaban muertas sobre mi estómago, que andan revolucionadas interpretando a un ave fénix.
Tengo dinero. No sé a dónde ir, había olvidado lo que es abarcar mi vida totalmente. Y no es vértigo. Sólo son las mariposas que estaban muertas sobre mi estómago, que andan revolucionadas interpretando a un ave fénix.
Ahora ya hay un punto y aparte. Sin lastres, sin grilletes y sin pasado. Con las ganas de vivir que me robaron y casi consiguieron hacerme morir en vida. Por eso hoy empiezo a caminar. Empezando de Cero.

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