sábado, 21 de noviembre de 2015

HAIKU_TROFIA #3

 




Difícil es odiarte. Fácil es ignorarte o dejar de hablarte, para no asumir el daño que te hice. Y jamás decirte...
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Hoy tu beso sabe diferente. Tiene trazos de acidez desconocidos para mi paladar. El punto en boca deja regusto infiel.
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Ahora mismo lo estoy sintiendo. Es un volcán de energía que dispara mis neuronas haciendo danzar millones de sueños e ideas. Es un big bang majestuoso. Ahora en un rato se me pasa...
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Siento ganas de vivir. De soñar, de montar a caballo o en bici, de darme un chapuzón en la piscina, de hacer escalada... una pena que no pueda usar tampax.
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Comienza la cuenta atrás, el cuello latiendo en vena, preparado y listo. Como cuerdas de bajo vibrantes ondulando todo el cuerpo. Calentando la piel, enfocando la mirada. Precisión. El aceite, caliente. Será un huevo frito perfecto.
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Todo está envuelto en ese halo pútrido que satura mis fosas nasales. Y los poros, atorados. Ahora serán los rayos de sol los que hagan las veces de tratamiento. Y mis ojos ante el resplandor, se cierran. No disturb.
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Quiero escaparme a ese lugar lejano tan especial. Un billete de ida será más que suficiente. La maleta es el problema, entre lo que deseo y lo que necesito... tengo que contar con espacio suficiente para guardarte y llevarte conmigo.
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Un beso tuyo es suficiente. Sigue desconchando mi pecho, salando mis heridas y contagiando un respirar terminal. Mejor, dame la mano.
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Como no voy a odiarte. Contigo he vivido muchas cosas, me has visto por dentro. Llegué a quererte. Por eso al verme desprotegido ante ti, atacado, no soy capaz de entender que sea el foco de tus batallas. Cuando he abrazado tu alma, llegar a tu altura me duele. Me siento en la inmundicia. Y las lágrimas quieren ser el hilo conductor que me asemeje un perfil de monstruo. Hasta en eso quisimos ir de la mano, menos mal que he llegado a entender un camino sin ti. Y pisaré de nuevo sin el reflejo de tu amor. De tu odio.
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martes, 17 de noviembre de 2015

JE SUIS NITROGLYCERINE



Como ley de la gravedad, vuelven a quedar en evidencia nuestros intentos de civilización. Somos como un gordo hawaiano de 140 kilos intentando saltar una tapia por salvar su vida.
Si de verdad hubiese intención de hacerlo de forma intencionada sería extraordinariamente difícil; evolucionar una especie dominante, reproducirlos como un virus y cuando su existencia está madura, tan presente, enfrentarlos en la autodestrucción sin llegar a acabar con ellos. Sobrealimentados de agonía. Unos encumbrados y otros tantos medio muertos. Una idea estupenda para un juego de mesa tipo Risk.
La cosa es que la vida no es un juego. Las tablas están muy desequilibradas y la partida on-line lleva décadas sostenidas en un castillo de naipes. Se juegan manos de "Texas Holdem" entre Oriente y Occidente y se cambian las reglas al antojo; del que siempre gana o el que pierde por primera vez... hasta el que siempre pierde y la estadística le hace ganar. Algo como "en mi casa jugamos así".
Y es que las tierras de la antigua Mesopotamia son un caramelito difícil de expropiar. Cuando juegas con Estados Unidos, Francia e Inglaterra son partidas que nunca se dejan perder. Pero el ser humano termina aprendiendo, aunque sus creencias aboguen a lo contrario. Si enseñas a un perro a palos, un día ese palo te lo puedes llevar tú.
Es una evidencia tan clara que se intenta esconder cueste lo que cueste. El odio no nace por generación espontánea, sobre todo cuando ese odio se convierte en global. A nosotros, los del primer mundo, nos duele ver la barbarie cerca de nuestra cara y ante ella reaccionamos. ¿Eso nos hace ser humanos? El problema viene cuando la barbarie es recíproca y se ignora mientras comemos sentados con la tele de ruido ambiental.
Muy pocos reaccionan ante la palabra atentado si va seguido de palabras como Siria, Irak, Afganistán, Chiíes, Suníes, Líbano, Palestina... son términos de lejanía que nos producen pereza su razón y no permiten que la ingesta de comida se detenga. Si las cifras de muertos siguen creciendo en ambos lados, alberga una hipocresía que no defiende a ninguno de ellos.
Hasta que te topas con el PETRÓLEO. Ese gran oro negro que todo lo mueve y que todos quieren.
Siempre aparece en voz baja tras los ataques y los golpes de estado teledirigidos, pero es tan necesario que tiene el poder de la ceguera y el silencio. Porque no estamos dispuestos a prescindir de la autonomía de un coche. O del alimento fósil más deseado.
Entonces, ¿por qué toda esta ola de enfrentamientos? ¿Por qué el terrorismo islamista sigue a flote frente a las potencias más fuertes del planeta? Siempre he tenido la seguridad que en un acto de cojones sobre la mesa bastaría con lanzar un par de bombas nucleares sobre esta zona para acabar con todo, puestos a actuar sin cabeza. Pero eso es... con todo, y el valor de esas tierras es demasiado valioso. Todos los gigantes del primer mundo están salivando frente a un jugoso petróleo que, bajo su punto de vista, está en manos inservibles.
Si sus tierras rebosaran azufre no estaría ni remotamente crispada esta situación. Pero es algo tarde para sacar pecho. Hay demasiados ojos mirando; sólo en Europa hay millones de árabes cohabitando entre nosotros totalmente integrados, y esa sensación de tener "al enemigo" dentro de casa pone muy nerviosos a aquellos que buscan controlar el caballo ganador.
Porque es una situación incontrolable.
Porque el terrorismo se ha vuelto portátil y no se puede acorralar. Porque ante tal estrangulamiento han ganado varias manos con el fantasma de un quizás puedan llevarse la partida. Por eso se manipulan los medios. Por eso se utilizan las barbaries de forma selectiva y por eso se está llegando a un ecuador donde el miedo es lo único que está siendo recíproco.
Mueren miles de personas en atentados por todo el mundo pero solamente se hacen programas testimonio en las urbes poseedoras de wifi. Ese doble rasero nos saldrá muy caro.
El negocio armamentístico que gestionamos no tiene moral, el doble rasero alimenta el odio y en un mundo mezclado de creencias se antoja un horizonte volátil. Es demasiado tarde para ir poniendo un bozal de forma selectiva y nuestro progreso hace sumamente fácil el intercambio de abrazos o explosivos.
Nos hace poco inteligentes no reconocer el miedo, igual que no entender la ira de cualquiera que pierda a un ser querido y esté capacitado para responder.
No parece haber una solución que no sea dramática. Y no se ve un futuro de conciliación. Lo único claro que nos queda es contabilizar las bajas en una competición macabra donde sí habrá un ganador. O perdedor, de eso se encarga el tiempo.
Por eso es tan peligroso jugar a las civilizaciones, porque se juega con el sentimiento. Y este es muy inestable.
Nuestra bandera es egoísmo y soberbia, el miedo su combustible y ahora tendremos que esperar cuales son las consecuencias para ambos lados de beber nuestras propias hieles en una partida donde TODOS por desgracia tenemos las manos manchadas.
Que juego de mesa más horrible.
 
 
 
 
 
 
 
 

jueves, 12 de noviembre de 2015

KILÓMETRO CERO.





Qué día tan especial. Creo que es miércoles o jueves, no estoy seguro, y debe ser medio día porque como no uso ya reloj no puedo ser preciso. Pero es un gran día.
He despertado sin despertador, que gustazo. He desayunado lo que de normal hubiese cenado; no tengo expectativa de hambre posterior a una hora. Y voy a bajar a dar una vuelta sin rumbo, a ver que hago.
Como hoy es el gran día necesitaba tener todos los cabos bien atados, o mejor dicho bien cortados, al ras.
Hace dos días pedí la cuenta en el trabajo. Primero fui uno a uno a los pestosos que no soportaba como compañeros para desahogarme pero bien. Tuve distintas reacciones pero la mayoría fueron de estupefacción. Son lo más desnatado que puede existir. Seguidamente me despedí en el despacho, con mi jefe como una tetera con vapor. Fue tal la herida de su orgullo que no pudo evitar tirar bocados al aire, frustrado por la sensación amarga de no poder volver a tratarme como una mierda.
Como anteayer fue un buenísimo día también, con la plena liberación laboral y todo mi subidón no pude evitar hundir su cara con una señora hostia. Muy muy muy liberadora sí señor, amen. Quizás se llevó parte que no le tocaba pero así es la vida. Su labio partido fue suficiente recompensa aunque fuese momentánea.
Una vez recogidas mis cosas y firmado el papelito de "good bye" comenzó el nuevo amanecer.
La lista de objetivos daba pistoletazo de salida. A menguar. Seguidamente tocaban las relaciones sociales. Con el cuchillo jamonero de la moral bien afilado me dediqué todo el día de ayer a cerrar todos los contratos de amistad.
Sin criba, arrasando, fui quedando con todos ellos en diferentes momentos del día. Una prisa subliminal me apretaba el cuello, no habiendo terminado de zanjar con uno ya estaba pensando en el siguiente. Podrían haberme convalidado el Camino de Santiago perfectamente, y desde Ponferrada, con la cantidad de paseos que pude pegar por toda la ciudad. Si lo llego a saber hubiera alquilado un auditorio para congregarlos a todos pero tengo que ahorrar lo máximo posible para mi nieva etapa.
Dejé a los más conflictivos para el final e incluso tuve que mentir en alguna ocasión para poder verles, pero estaba totalmente dispuesto a terminar con todo lo planeado en el día de ayer. Sin excepciones, salvo Carlos pero esa era otra historia.
La lista iba bajando y mi mochila iba perdiendo peso. Mi objetivo era vaciarla por completo y de eso no había margen de error ni duda.
Y hoy ha sido el día. Desde hace meses tenía preparado el lugar y la ayuda inestimable de Carlos. Un gran amigo, de los de verdad, que no hace falta verle o tratarle pero está ahí.
El plan se ha sucedido a la perfección, ansiaba conseguirlo y tener por fin un punto y aparte en mi vida. Cristina trabaja cerca, estaba preparado para cuando volviera a casa.
Con todo listo fui a buscarla para la sorpresa; no se lo iba a creer, conociéndome pensaría que nunca podría hacerlo posible. Desde luego con todo el recorrido que llevamos juntos... su cara, para mí, no iba a tener precio.
Me coordine con Carlos para su parte del plan. Acudí a donde estaba para rematar las últimas cosas y después fui a por Cristina. Ansioso era poco.
La única pega es que tenía que volar a la otra punta de la ciudad, pero hasta eso estaba bajo control.
Si no llega a ser por Carlos no hubiese podido hacerlo. Nunca le había pedido un favor importante; cosa que él ya me tuvo de su lado cuando le presté dinero para la que lió en aquella partida de póker... y cuando recogí a su hermana etílica en aquel parque de salvajes; si no la llego a llevar tan rápido al hospital se hubiera quedado en el sitio.
Puede que esto entrame más responsabilidad, por lo menos para mí, pero ahí es donde se ve la verdadera amistad. Con esa mirada fija gritando "hoy por ti, mañana por mí".
Llegué apurado al segundo acto pero me presenté a tiempo. Puse mi coche en el arcén, con el capó subido como si fingiera avería. La idea era llamar su atención desde allí y abordarla en plan sorpresón.
En cuanto la vi venir empecé a hacer aspavientos y coló a la perfección. Paró pocos metros después y acudí a ella: ahí en medio de la nada, su cara de estupefacción lo decía todo. Lo difícil fue convencerla a dejar su coche allí y venirse conmigo, pero por lo menos estoy orgulloso de mis pinitos teatrales.
En cuanto la llevé al lugar no se lo podía creer. Al principio estaba descolocada pero luego se le saltaban las lágrimas. Por más que intento recordar tiempo atrás no encuentro ningún recuerdo tan emotivo entre los dos. Cada reacción suya me colmaba de felicidad, quitando lastre de mi espalda, finiquitando esa lista y libreando por fin mi espíritu hasta cotas inalcanzables.
Y como esperaba... todo salió perfecto. Nunca lo podré olvidar, por fin podía decir que al final había conseguido, con el horizonte de mi corazón y mi alma por escribir. Solo tenía que volver con Carlos y zanjar totalmente el plan.
Según volví, busqué a Carlos y salimos del recinto. Era de unas charlas sobre cine independiente con una proyección en un recinto abierto, tipo cine de verano. Te daban pases registrados con DNI, perfecto. Nos dimos un abrazo y hasta más ver. Sin preguntas, sin reproches.
Con mi culo tapado y Cristina en el hoyo, literal, solo me queda despegar.
Me siento tan ligero que debería echarme unas piedras al bolsillo. Por fin descansa de un palazo en la cabeza, el único palo que recibió por mi parte a cambio de una vida de mierda y sufrimiento. Con maltratos psicológicos constantes, humillaciones y demás joyas del muestrario de hija de la gran puta. Con un hoyo perdido en medio de la nada y una cama mullida de cal viva no podía pedir más. Bastante será abrazar a mi suegra cuando se destape todo, en plan dramón, pero será el abrazo de judas. Por mala, bicho y manipuladora.

Una cosa si hizo bien, fomentar mi cobardía; hasta atrofiar mi respiración y hundir mi punto de vista en lágrimas. Ahora, solo tengo que esperar el trance y el duelo. Todo el dolor que en años me ha pesado será el combustible para lidiar esto último, esperando después levantar el vuelo.
Tengo dinero. No sé a dónde ir, había olvidado lo que es abarcar mi vida totalmente. Y no es vértigo. Sólo son las mariposas que estaban muertas sobre mi estómago, que andan revolucionadas interpretando a un ave fénix.
Ahora ya hay un punto y aparte. Sin lastres, sin grilletes y sin pasado. Con las ganas de vivir que me robaron y casi consiguieron hacerme morir en vida. Por eso hoy empiezo a caminar. Empezando de Cero.