sábado, 7 de octubre de 2017



Cada vez que escuchas y no te interesa. Cada vez que vuelves a hacer lo que juraste no hacer, o cuando te equivocas en algo que te ampara la experiencia. Adiós tiempo, lo estás perdiendo.
Cuando las lágrimas están avisadas. Cada vez que hiciste daño consentido, ves a lo lejos al tiempo jactándose de desaparecer. Restando.

Un poco de allí con la rabia que explota, otro tanto a cargo del ego catedrático y la cuenta va bajando. Luego están Error y Problema; dos matones que te perseguirán hasta el fin de los días para extorsionarte, por una deuda que ya habrás olvidado. Ah sí, la deuda de crecer.

Pero hay redención, es actitud genética y no se puede negar. Sumando con ese abrazo que no esperabas o cuando te arrancan la guardia y ven lo que hay dentro. Cada vez que te hacen reír sin piedad, cuando sientes por un momento que en ese mismo instante te sientes protegido y no existe nada más. O esa última conversación que chasqueó tu cerebro y te hizo evolucionar. Y el nervio de la buena emoción. Suma que te suma. Tu corazón enamorado de un momento, en cada lágrima robada en peligro de extinción. Exponencial. Con la buena compañía. Con el lenguaje de los ojos, que comunica las almas... se suma en barra libre creando un regocijo de papel cartón, creyendo que la suma vence a la resta constantemente.

Eso quisiésemos. La mayoría de veces a ser baremo y oscilamos como un temblor de residencia. Arriba y abajo para acabar en el mismo lugar. Si quitas y pones, y otra vez lo mismo, acabas en el mismo sitio. Con la misma cara, la misma ropa, las mismas esperanzas recetadas sin prospecto. Consulte a su farmacéutico. 

Son tantos los que roban y regalan que el abanico se hace grande, eterno, centrifugando a tu alrededor los dueños de toda esta matemática. Échale “Oxiaction” y de paso saldrán las manchas de envidia.

Si algo aprendes cuando te juegas tus propios pasos es: lo que al final no se mueve... se estanca. Luego vienen los olores y la descomposición. Y las lamentaciones.
A veces la suma no hace crecer. A veces solo consigues volver a llegar a cero y abandonar esa vida en negativo. Insuficiente. 

En resumidas cuentas volver al punto de partida es lo más frustrante para la mayoría, acabando agotado y con esa sensación de estar perdido. Es causa suficiente para reaccionar, para cambiar tu forma de mirar.

Y como si de un Terminator doméstico se tratase, comenzaras a clasificar a las personas porque suman o restan.  Fulano -1, Mengano +1. Todo esto, resultado del bullying temporal que te acosa, es la consigna para ese inconformismo que no te deja avanzar. Gripando tu movimiento y mostrándote siempre renqueante.
De lejos con el ralentí de escopeta pareces el del tractor amarillo. Pero sin conciertos y segando un campo interminable.

Ese trigo es la vida y muchos, con tanta matemática acaban descalzos en un bloque de heno con una brizna de trigo en la boca.

Viéndolas venir... lo que sería en toda regla la moderna protesta silenciosa. Que si, que no nos da por quemarnos vivos pero por eso es moderna, porque hemos comprendido por fin que los extremos al final se chamuscan.

Come on baby, light my fire...


domingo, 9 de abril de 2017

ONCE MIL REFLEJOS.

 
 
 
No suelo despertar en los aniversarios, mi reloj interno debe funcionar con la franja horaria del planeta Marte. Suelo recordar de forma anárquica y algo inoportuna, no hay otra. 
Mi alarma de almanaque esta activada, modo discreto, entre la dermis y epidermis anda vibrando varios días con el fin de llamar mi atención. Salta una cuenta numérica, once mil y pico días. Repetida en flashes que van y vienen. Al principio no caía, es demasiado tiempo, y el subconsciente es un niño obeso, mimado y repelente. Muy docto en tirarlas al aire hasta que te dan en plena cara.
El tiempo sabe como acumularse y encostrar. Pasas la mano por encima y adviertes su paso; cómo ha ido levantando capas y debilitando su forma. Ahora los recuerdos son piezas, dentro de unos tarros de cristal, y cada vez que los despiertas tienes que armarlos. El suelo de un cuarto sin ventana podría parecer mi cabeza, donde almaceno todos estos recuerdos. Hay botes medio abiertos, y alguno pendiente de acabar porque faltan piezas. 
Pero sabes que botes son, solo viendo un trozo del vidrio sabrías perfectamente cuál es.
Te sientas como los indios en el poco sitio que queda y abres esos botes; algunas piezas desgastadas son confusas; es cuando recuerdas sin voz, o con gestos de cara borrosa pues no ubicas la época. Otras... son nítidas, reales y tremendamente emotivas. Como paridas por una cámara HD. Esas que aunque quisiera no las podría olvidar.
Hoy por hoy se fotografía todo; hace años no fue así, las fotos tenían mini historias. Era algo más tangible y espontaneo. Las veladas, borrosas, con dedo o sobre expuestas existían y contaban cosas.
Aliadas de la memoria; viendo esas fotos amarras los recuerdos, solo eso, amarras. La esencia de revivirlo se hace lejano, y en su amarre enseñan lo que pueden. No se olvida pero tampoco se recuerda. Son recuerdos vagos e incompletos que no dejan cicatrizar.
Cuando abro botes de treinta años las paredes coronarias se enfrían. El bombeo se hace inestable. El corazón se pone a tiritar y jugamos a imaginar la conversación que siempre fue monólogo. Preguntando sin respuestas. Respondiendo con recuerdos por querer a la desesperada volver a oír... lo primero que olvidé fue el sonido de tu voz. Lidio por revivir con los ojos cerrados como sentía tu hombro y cuello en un abrazo, que son segundos de un recuerdo que lo valen todo. Volatilizado por los años.
En su lugar quedan botes vacíos con recuerdos del propio recuerdo. Somos así, diogenistas mentales... eso es suficiente para amarrarte a ellos, y suficiente como para mantener un hilo muy fino que no permite borrarlo. Se podría decir que el corazón vive de guardar piezas sueltas cargadas de emoción sin sentido. Yo tengo muchas tuyas. Podría hacer una película que no tendría lógica y a su vez mataría de amor mi sangre. Un film de sensaciones, olores, sentimiento, risas y llantos imposible de ver, e idóneo para cerrar los ojos y erizar la piel que tanto te echa de menos. Tan simple como un calambrazo del pasado, que locura.
La mirada de reojo en los cristales, viendo por milésimas tus rasgos, cada vez es más corta. Cada vez me engaña más. Es imposible que una foto guarde treinta años de una vida y las arrugas sin su horma no saben para donde fruncirse. Por eso el reflejo suelta mi sonrisa Hawkins de pose esclerótica; tu silueta sigue ahí, desorientada y desconocida pero sin ninguna señal de querer partir. Colgada del labio, emulando a John Rambo, ha desgarrado mi lenguaje de la felicidad, sonriendo con muletas. A media asta. 
Sabes... el mundo es una broma de mal gusto desde que te fuiste, y no hago más que intentar no tomarlo en serio. Sin éxito. Creo que después de tanto tiempo puedo decirte que dejaste un vacío demasiado grande a repartir entre muy pocos. Y tuve que aprender una lección demasiado rápido, la misma que me arrancó de cuajo las alas que tanto he necesitado usar. Convertido en tu Tesis de treinta años, seis meses y algunos días he quedado listo como sujeto de un estudio obsoleto. Tardío. Para demostrar lo que fuese a quien sea. 
No te sorprendas, es el resultado de la destilación del vinagre que acumulan las arterias. Eso se va posando y con los años brota de cuando en cuando, más de lo que yo quisiese. Pero son reproches bizcocho, se deshacen con solo pensarte.

Con mis siete u ocho recuerdos que arrancan a través de una foto, mil veces vista, es como sigo incesante reteniendo tu presencia. Cuando pregunté por ti la última vez no pude evitar cerrar el puño, como si eso consiguiera no olvidar la última vez que me abrazaste. Sabía en cierta forma que no te volvería a ver. Eso aunque quiera no lo olvido. No te dejo ir a donde coño vayamos. Ni sé si está bien no dejarte ir, lo he llorado tantas veces que su propia moral esta borrosa y con eso, me vale.
Todos a los que amaste, en cierta medida, tienen el alma vendada. Algunos más presentes que otros, como te dije la vida es una puta broma, han manifestado tu ausncia en cierta medida. Con peajes altos. Sólo porque dejaste de estar y nadie supo reaccionar. Todos se quedaron tiesos sin voz ni sentidos esperando que su falta de reacción no dejase que ocurriera. Algunos tardaron días y otros hemos tardado años.
Y desde aquel instante en el que te fuiste nos descolocaste en el tiempo. Estamos todos sin actualizar acorde al reloj de Windows y acostumbramos a vivir en dos épocas diferentes, sin estar muchas veces en la realidad. Eso, a los que forman parte de nosotros, de nuestras propias vidas, se lo hace muy difícil. Eres como un ser idílico que se ha llevado parte del corazón que ellos nunca podrán tener. Aunque quisiéramos. Y ni siquiera te conocen.
Después de once mil ciento y pocos días el tiempo me sigue desgarrando muy despacio para borrarte. Al final toda mi preocupación se resumía en que nadie que te conociese podía contarme como hiciste tú en mi lugar. Se acabó tu Show de Truman. Ahora soy mayor de lo que tú viviste y no tengo tu doctrina.
Por eso sigo adelante, a ciegas, rodeado de muy pocos pero que me quieren mucho; porque nunca fui capaz de estar con alguien que no me quería a su lado. Eso desde muy pequeño lo capté rápido, sin yo buscarlo. Por eso te echo de menos tanto. No porque mi vida haya sido y sea peor sin ti sino porque me gustaría que la vida que yo tengo ahora formases tú parte de ella. Sé que es imposible pero siempre he deseado imposibles. La única reacción infantil que desde pequeño quiso existir. 
Ahora soy yo el del lienzo en blanco. Presión, ¿te suena? Con todo este corte de suministro, a pesar de que sigues ahí, hay muchas cosas dentro de mí que reiniciadas han salido diferentes. Porque ahora miro yo solo. No vas a ser guía sino compañero y por muchos años serás el novato, pero seguirás colgado del labio. Sumando días. Los mismos que voy sumando, y conforme más lo pienso más recobro la posibilidad de que al dejar de existir pasamos a formar parte de los que amamos. Sin cielos, Valhala, o millar de mujeres en el paraíso. Simplemente una energía pura que pasa a formar parte de ellos, nosotros, re-diseñando el reflejo. Cambiando un poco la forma del original, formando la misma persona... diferente.

...Quien dice que la soberbia nos abraza, y nos abrumamos con vidas siguientes sin que NADA consiga rebatir la chispa de la vida. La que se enciende, brilla y simplemente se apaga...

Por lo menos en esta vida que está avalada, mis pasos te siguen recordando. Por muchos miles de días más, los que me deje disfrutar esa amargada de la guadaña. Vas en mi mirada, en mi piel y en cada gesto primitivo que nunca pude controlar. Formas parte de un proyecto loco que con seguridad nunca acabará o se bifurcará en otros más locos todavía.
Por eso ya no te busco en el cielo, o en un nicho, y destierro toda superstición que mi alma desecha con nostalgia. Simplemente cierro los ojos. Simplemente busco esa chispa que deambula por aquí dentro.
Tranquilo papá, estas a buen recaudo. Por once mil más...
 
 
 
 
 
 
 

viernes, 10 de marzo de 2017

LA LEYENDA DEL PÚZLE DE 2 PIEZAS QUE HACÍA SOÑAR.






Tenemos una tara.

Es la coña para cerrar el círculo de la vida y no acabar como una especie de ser supremo y pedante.

Nuestro empuje decrece y la esperanza en nosotros mismos parece desvanecerse entre los dedos. Queremos dar sentido al TODO y acabaremos por perder el sentido.

Y eso que empezamos de puta madre. Llegamos a enamorar a la vida y parecía querer ser nuestra banda sonora, éramos el proyecto "Fucking Master de la vida inteligente"... No sé en qué momento el moho se asentó y empezó a crecer, a pudrir cada aliento que salía de nuestras cabezas.
Un laberinto evolutivo se fue rubricando sobre sí mismo y nos fue reformando con el paso de generaciones, que parecían probetas de ensayo-error, hasta crear un ser extremadamente complejo con el propósito de tener como bandera la humanidad. Si, parece un típico caso de "se metió en camisas de once varas".

Cuando la vida en este planeta dejó de ser sostenible nos lanzamos a correr y a quebrantar todas las reglas morales que marcaron nuestra historia, las que nos hicieron crecer. Muy sutil, nos cuenta sin duda un completo muestrario de complejidades que nunca tuvieron buen final... la sencillez porta descarada la fórmula de la felicidad. Las cosas más sencillas son las más hermosas y conforme seguimos corriendo a saber dónde vamos perdiendo, por el agujero del bolsillo, toda la emoción que la sencillez una vez nos aportó.

Conseguir logros se equipara a superar su complejidad aumentada y hemos olvidado que podemos CRECER en cualquier ámbito sin tener que seguir la dirección más compleja y evidente. La que todos siguen y desgastan sus adoquines.

Por eso a complejos no nos gana nadie. Nuestro sistema linfático es como cualquier artilugio que nuestra ciencia pueda crear en 200 años. Nos sentimos abrumados por nuestra propia existencia y eso no hace otra cosa que alejarnos exponencialmente hasta ser una caricatura de lo que nuestra personalidad esculpió. Es el David de Miguel Ángel sin cabeza, la obra maestra sin remate y avergonzada en una esquina del sótano. Cogiendo mierda hasta que deja de existir, lo dicho, una puta broma macabra a primera hora de la mañana.

Ahora, descolocados, nada nos encaja. Todo está rodeado de escenarios artificiales y en cierta medida nos hemos dejado envolver por la oscuridad que la mayoría siente. Arrinconando a los verdaderos héroes de la humanidad, aquellos que saben leer la vida y han quedado encerrados en un gueto que anuncia sus diferencias como anécdotas. Fugaces y con caducidad. Una forma muy sutil y eficaz de ridiculizar la esperanza para disgregarnos en miles de rebaños ovejeros. Con perros que te dirigen, pastos envenenados que te diezman y brazos mecánicos que te esquilan, te sacrifican y usan tus excrementos para que crezca lo que comes. Con el único reflejo para existir que la propia producción, y su cantidad la que programe tu muerte. 

La forma es idéntica… cambia la marca de ganado por un teléfono móvil y listo, a pastar. Lo triste es que todo esto ya lo sabíamos ¿verdad?, ES LO QUE HAY. 

Así nuestro lado más egoísta estará conforme y se pegará la vida padre. Sin esfuerzo, sin miedos, sin contratiempos y existiendo de la forma más lineal. Con hábitos, con zona de confort, con esa NADA aburrida que aporta una tranquilidad aterradora. Viendo la vida pasar. Jubilados antes de nacer con la libreta emocional cachonda por actualizarse y marcar el son de vivir.

El placebo más top en esta última década es ese de "...un día mando todo a tomar por culo, me cojo el montante y me largo bien lejos..." yo no soy Sigmund Freud, pero esto canta a que las cabezas no están amuebladas. Yo el primero. A lo mejor la solución es coordinarse los dos hemisferios y montar el Mega-Erasmus planetario, lo mismo funciona. O podríamos frenar en seco y recapacitar, con la consecuencia de enfrentarnos a pautas tan arraigadas que hasta a las personas que más queremos podrían rechazar.

Bueno. Yo de momento quiero actualizar mi libreta y pasar veinte años a esta cuenta, por favor, y cinco a esta y dígame cuanto tengo en la otra...









viernes, 20 de enero de 2017

DE ESTE AÑO NO PASA LERELE LÉ


A propósito de este estupendo "reseteo" remontamos un Enero silencioso donde la boquita pequeña es la reina de los proyectos de carácter anual, si, los Propósitos para este 2017.
Obviando los comodines del público, los que pregonamos con el pecho hinchado, hay una de propósitos que por su olvido año tras año ya son oficialmente DES-PROPÓSITOS. Como tendemos a olvidar lo importante por qué no recordar algunos de ellos; descartando ya  el gimnasio, vapear o acabar el estante REWöSKIL del Ikea.

- No puede faltar del PERDÓN. Si seguimos almacenando rencor nos va a brotar en el cuello un bulto de mala sangre. Perdonar las cosas que realmente no tienen importancia y se alimentan de nuestro egoísmo. Por favor, encarecidamente imploro a todas esas personas con esta tara… dejar de odiar. Triste es odiar pero más triste es si lo haces en balde. Como el ciego que se viste de piloto, de verdad, es hasta cómico verlo; si no fuera porque vivirlo es un puto infierno, claro está. No sabéis el daño colateral que producís con vuestra energía, sois el caos en formato de viaje. Animo, es ponerse más que nada, requiere el mismo esfuerzo cerebral que 20 minutos jugando a una tragaperras. ¡Avances! 1, 2, 3!!!
- ¿Y QUERERSE A UNO MISMO? Pero de verdad, valorando con objetividad lo que somos y actuando en consecuencia. Descalificados los mártires de España y los que están encantados de conocerse cada mañana. A veces sólo nos empeñamos en copiar lo que vemos al de al lado, con esa manía de usar el látigo social que nos desprestigia y nos humilla. Es la regla de 10. Tú puedes realizar diez acciones de las cuales 9 serán correctas y 1 será un error. La lógica universal, esa que hace que no bebamos legía o chupemos un cable de alta tensión, dice que el balance total sería un éxito, casi rozando la matrícula. Pero no, el látigo social nos enseña: hay que obviar esos nueve aciertos y sobrevalorar el error. Hasta que dicha persona se auto flagele por ese mísero error y para el resto será un trágico punto de inflexión horrible al que criticar, burlar o humillar de forma despiadada. Ya ves… así se las gasta la sociedad, va de abierta pero en canal.
- Otro des-propósito estándar es reducir las horas de tele. TELE CACA. Hay que dejar de vegetar tantas horas diarias en frente de la puta tele. Hay gente que no sabe conversar nada que no salga de la programación diaria. Los adictos a Telecinco ya pueden acudir a granjas de desintoxicación. Ahora en serio, no hay nada que embrutezca más. Cada día es más triste como nuestros impuestos pagan una tele pública llena de contenidos aburridos y con una falta de dirección muy notable. Y el ámbito de la televisión privada es una ramera enferma con ataques agresivos en estado crítico. Cualquier día estalla y retransmiten una programación infantil de zoofilia o los informativos vestidos de nazareno, yo que sé.
- RELACIÓNATE. Es fácil, es igual que el whatsapp pero presencial. Es algo anecdótico vivir en sociedad sin ver a alguien que te importe de forma frecuente. No valen los compañeros de trabajo o la cajera del súper. Cada vez estamos más alejados de todos, y en consecuencia de nosotros mismos. Pasamos la mayoría de horas solos en casa, en el transporte público, haciendo infinidad de funciones rodeado de gente que ni nos conoce ni tres cojones les importa. Por eso actuar como John Wayne con las personas que nos importa no es nada inteligente. Por una vez tan egoístas que somos deberíamos enfocar esto con la parte de quedarnos solos de mayores, y en definitiva morir solos. Sin paños calientes. Que el recorrido en tiempo  no es tan lejano como quisiéramos.
- PIENSA en los demás. Es raro, sobre todo para el que no lo ha hecho nunca, pero la empatía educa. Hace mejores personas. Y quien sabe, lo mismo hasta te das cuenta que pensar en los demás allana bastante el idílico camino a la felicidad, ya ves tú qué cosas.
- MADURA; esta es de nota. Aunque no lo creamos no somos el único ser excepcional de la tierra con problemas y razonamientos. Ni el único que no puede solucionar YA sus historias por mucho que patalee, gruña o trate mal a su gente  por ese exceso de confianza tan chuli que se tiene. En el caso de no querer hacerlo bajo ningún concepto, limitarse a guardar silencio para no hacer el ridículo. Y sobre todo dejar de argumentar que tus problemas son más graves que los del resto, es bochornoso. Además no sabéis lo triste que resulta ver cómo alguien que os necesita acude a vosotros para recibir como respuesta un “pues yo…” vamos, más triste que cuando os ponéis a la altura del sufrimiento ajeno.
-  VALORA lo que tienes. No puede ser que consigamos cosas, retos, emociones... y el tiempo borre su existencia con nuestro permiso. La vida no consiste en pasar de casilla en casilla lo más rápido posible hasta llegar a la meta. La vida es cada una de esas casillas. Y la meta es un corte de suministro permanente; no perdamos el tiempo idealizando lo que puede haber más allá, ni perdamos la cordura restando valor a los logros que los demás pisotean. La envidia come de esto día sí, día no.
- Sobre todo AMA. Hasta que la carne se desgaste y las heridas rediseñen tu silueta. Es lo único que nos diferencia de ser un fracaso como forma de vida inteligente y lo único que podrá frenar la caída libre del eslabón cansado de la evolución. Cada vez que dejamos de amar lo que hacemos o tenemos nos cubre una capa de plástico envasando nuestra esencia, lo que somos. Y va camuflándose cada día hasta que amarillenta nuestra piel, acabando por ser un gato descolorido de PVC en el escaparate de un chino. Agitando el puñito, como si estuviese vivo. Amar te hace libre y despega la suela de tus pies, lo más cerca que estará el ser humano de volar. O acabaremos por ser el perro en la perrera, la furgoneta en el granero o el toca-discos en el desván.
- Y por último, BUSCA el motivo. El sentido de  tu “todo”. Busca esa chispa que te hace despertar y un por qué para existir. Cuando se existe "a secas" solo estamos adelantando un final que seguro nos está aguardando. No podemos minimizar ese archivo eternamente, esperando que un día miremos en la barra de tareas y ya no esté. Al final aunque no lo queramos admitir ese primer trazo que nos define nos enseña el camino, y eres tú quien decide si seguirlo o no.

Si todo esto resulta insípido a vuestras retinas, la otra opción es cagarse "en la puta madre que va" y pagar la matrícula del GIM para asistir on line, compadecerse de todo lo que te pasa mientras no se hace nada, dejar pasar el tiempo sobre nuestras caras para que se dibujen arrugas aburridas y por encima de todo dejar caducar todo ese potencial que tenemos y nos bloquea del puro terror que nos produce. Pero eso ya lo sabíais, es lo mismo de siempre.
Así en avalancha es demasiado concepto, y abruma, pero es la reina en todas las casas.
Y así se acostumbra uno a camuflar lo que duele a base de combinaciones aleatorias que nos dan placebo.
Así la mierda que no huele no está y así a base de Planeta Agostini, el Sálvame y cuatro horas de facebook se nos pasa el día, el año y la vida. Así.
Mis disculpas más sinceras. Robar estos minutos de lectura radiactiva pueden ser delito tipificado de Hurto al Tiempo.
Y el tiempo es ORO.

sábado, 17 de diciembre de 2016

MANZANA ARRANCADA, MANZANA MADURA.



Hay cientos de posibilidades de suspender un examen dependiendo de la técnica de estudio empleada. Y probar con refuerzo, clases particulares; aun así habrá seguro más cosas que pudieran mejorar tu nota. Así es la vida de amplia, lo hace por putear un poco. Pero hay una reválida que esta fuera de tus manos, de hecho, tienen más protagonismo tus glándulas endocrinas que todos los codos hincados en tu maravillosa vida de estudiante.
Es la nota de corte para el ser humano y sobre ella formará el resto de su apasionante vida; que pase la Querida Madurez. Adelante.
Tú puedes ser una jodida cabra loca, de repente te sale pelusilla en el bigote o la venerada menstruación llega para quedarse... y ya empiezas a madurar te guste o no. Es la Gran Carrera de Fondo, esa que obligada y cansada sobrevive a cada generación, llena de rotos y remiendos a gusto del corredor actual. Toda una rapsodia paleta y hortera.
Tres, dos, uno... CERO. Primero estudia una carrera si quieres un futuro en condiciones (pendiente de actualizar), segundo busca una pareja y sumérgete en el maravilloso mundo de la monogamia; entre tanto mantén una equilibrada relación social entre familia y amigos, que el día tiene 24 horas poco productivas. Busca "el trabajo ideal" (modificado a trabajo unicornio) y despegando... 
Llegados a estas alturas de No Retorno solo hay que dejarse llevar por la gravedad. De ahí a la vicaría, paternidad lo siguiente y la ambición insensible necesaria para escalar en tu mundo laboral. Sin liquidez no nos dará para enfangarnos en hipotecas o aumentar nuestra clase social en algún punto, porque si no compras un piso estas tirando el dinero (tirar el dinero... 1, 2, 3 responda otra vez!!!! Tabaco, lotería, seguros de casa y coche, sindicato, tele de pago, abono anual de fútbol, afiliación de partido político, Fibra Óptica, ropa de marca, piezas de Tunning... pues va a ser que el dinero se tira pero en aspersor. Aunque la hipoteca más bien trata de esclavitud en cómodas cuotas, pero alquilar muy mal. Eso es de jipis. Y ya está, que en vez de un paréntesis esto parece unos Entremeses de Cervantes)
Entonces será cuando nuestra madurez llega a su punto de cocción ideal o por lo menos eso cuentan los que nos anteceden. 
Si pestañean se lo pierden. Las 24 horas de Le Mans versión humanista dan paso al ecuador de la primera parte, allá con 40 años más menos, con un palmarés de Padre del Año, Un Grey en la anatomía de tu pareja y un “Fucking Máster” en tu profesión; ya seas un Chicote en la cocina o un Willy Toledo de gilipollas profesional. Sin descuidarte en afianzar los lazos con tu pareja para consolidar una historia idílica y muy bien representada en el cine americano de los 80 y 90. Con el mismo material del que se hacen los sueños... basta.
Toma 2, Acción. Esta última ronda pasa rápida de narices. Cuando haces cuenta ya has hecho tus paradas en boxes y tiras a la loca y a la brava con lo que dé el depósito. Ahí es cuando todos, vestidos de anciano entrañable, viviremos el éxtasis de una vida plena y nos sentaremos en el porche a ver el atardecer con una naranjada. Escuchando en la gramola alguna antigualla, en mi caso sería Alaska y Dinarama por ejemplo, mientras entrelazas las manos y suspiras a ritmo de "A quien le importa lo que yo haga..." Que bonito hostia. Lo de la tensión, diabetes, arritmias, cagarse encima y comer natillas con las encías esta censurado, no se verá nada, no se apuren. Algo que está por encima de censuras y poderes divinos es ese momentazo de:
-Papi, ¿te llevo a la resi?
- Claro que si guapi.
Si eres un "estorbi", hasta "nunqui". Chic para ti, chic para mí. Ves tú, esto en Dirty Dancing no salía, nos tienen a todos descolocados...

Si no fuera porque suelo escribir con nocturnidad me subiría el reflujo de la cena. El cortocircuito salta por la ausencia de variedad dentro de una genética tan revuelta, que parecemos copias de seguridad hechas a mano. Ante todo solo se ve que nos hemos obcecado en seguir un camino del cual todos no estamos preparados; quizás por eso al seguir la misma directriz aparecen tantas abominaciones etílicas de inmadurez a pesar de estar ya en la casilla de "Dúplex en la Sierra", "Me pillo el X5" o "Me subo las tetas".
Que barrabasada. Si me apuras es como reírse de un cojo, o algo así. La analogía puñetera sería "tachar a un pez de estúpido por no saber escalar un árbol", o una vez más esa manía de hacer rebaños de humanos y llevarte un bocado al salirte del redil.
Que me aspen si no estamos creando una red de pequeñas bombas emocionales a costa de mantener un Statu Quo, no sabemos ni cual, que acaba enriqueciendo a un 20% del planeta. Por eso compramos casas que valen cincuenta años de sueldo y un sin fin de necesidades innecesarias para juntarnos con el resto de nosotros y enseñarlas como si fueran cromos. Alimentados del "sile" y traumatizados por el "nole" sacrificamos todo nuestro potencial en ser un buen zángano que produce, consume y protege la colmena. Si cagáramos petróleo seríamos la puta perfección hecha realidad y el sueño de cualquier dictador o anormal con sangre azul. Lo que nunca vamos a esperar es que esas bombas estallen, ahí siempre estamos en la parra y nos pilla el toro. La historia nos precede.
Será por eso que nunca sabremos si la vida es complicada y nosotros aun inexpertos por terquedad, o bien la vida es simple y nosotros la complicamos por necedad. Ríete tú de madurar. Como experimento sería emocionante que todo el mundo tuviera la oportunidad de decir lo que siente para ver por fin lo que somos y no lo que nos hacemos creer. Como un Impulso Electromagnético de sinceridad que mostraría LA VERDAD, y no esta pantomima que nosotros mismos nos construimos.
Seguir corriente arriba no parece funcionar; no hemos ni siquiera intentado otra forma igual de válida. Dejamos pasar pequeñas muestras aisladas de genialidad, encasilladas en rarezas, para acabar siendo desterradas por puro pánico en vez de servir como lección. Yo no soy gurú de nada como para dar soluciones y mi piel de borrego hace tiempo que acabó en el cubo de la basura. Me limito a escribir lo que veo en el escaparate, salpicado de acidez inocua, y a nunca desistir en la idea de elegir otro camino paralelo, igual de legítimo. Uno en el que las manzanas no se arrancan y se dejan caer.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

LA RESISTENCIA.






Ya hay nueva Parca del siglo XXI. Es sigilosa y muy virulenta, se hace llamar Tristeza. No hace honores a su historia y nos confundimos de sobremanera al encasillarla en su pose poética. Nada de “Tristetrón” o “Sad 2.0”, no es nada cosmopolita.

No produce lágrimas. No suele tener una reacción directa y se mofa de la causa-efecto. Digamos que es la tristeza en su estado más puro y por tanto desconocido.

Empieza por decolorar tu escenario, haciendo del horizonte un despropósito de colores neutros y pasteles. La nada ambienta tu alrededor y pasa inadvertida para que todo te pase inadvertido.
Luego llega el mutismo; robando cada día unas palabras va mermando nuestra expresión, dejando un espacio muy corto en la comunicación. Es el alma quien más sufre su causa.

El resto lo hacemos nosotros. Estamos reprogramados para ello, solo hay que infectarse y dejar que se acomode. Y lo más importante es... que no mata, salvo en excepciones muy viscerales. Tan solo va dejando un reguero de personas inertes, con venas de Poliespan y un torrente sanguíneo espeso y turbio.

Su mención no es mero marketing, desde que empezó a infectar ya ha pasado el tiempo suficiente como para ser un número digno a temer. Se aprecia en como poco a poco van cambiando la forma de sentir. Vetando socialmente todo lo que pueda herir o combatir a esa tristeza y dejando una plaga de gente incapaz de saber vivir. Haciendo todo impasible y comedido.

Por eso la pasión desaparece, el arte se esconde y las pieles solo tiritan de frío.

Ahora diréis que no, que no es tan "así" y que no hay tanta gente de esa... primera señal de ser un triste, porque los proteges. Plumero visto oiga.

Es la Primera Oleada, un séquito de falsos optimistas que tergiversan las mentes para allanar el camino a los tristes. Objetivo, las vidas de corcho. Mucho más productivas y mansas.

Ahora que sabéis la verdad no podéis quedaros ahí, plastificados, como un bollo industrial. La batalla es inminente. La locura innata, el arma definitiva. El amor será munición y la ironía de vivir el cubo de agua fría que caerá sobre todos aquellos que contagiados caminan renqueantes con sonidos guturales...

Yo, acabo de pisar un charco y me he puesto perdido, qué cara habéis puesto ¡Payasos, voy a por todas! JA JA JA JAAA, no podréis contra los locos. Somos pocos, pero muy ruidosos y algo "kamikazes". 
La estrategia a seguir es clara, NO PODREIS VENCER. No hay magias ni artilugios capaces de extinguir esa luz que os deslumbra y os da terror. Cuando oigáis los graves y el ritmo incesante… es porque ya estamos aquí.