miércoles, 30 de noviembre de 2016

LA RESISTENCIA.






Ya hay nueva Parca del siglo XXI. Es sigilosa y muy virulenta, se hace llamar Tristeza. No hace honores a su historia y nos confundimos de sobremanera al encasillarla en su pose poética. Nada de “Tristetrón” o “Sad 2.0”, no es nada cosmopolita.

No produce lágrimas. No suele tener una reacción directa y se mofa de la causa-efecto. Digamos que es la tristeza en su estado más puro y por tanto desconocido.

Empieza por decolorar tu escenario, haciendo del horizonte un despropósito de colores neutros y pasteles. La nada ambienta tu alrededor y pasa inadvertida para que todo te pase inadvertido.
Luego llega el mutismo; robando cada día unas palabras va mermando nuestra expresión, dejando un espacio muy corto en la comunicación. Es el alma quien más sufre su causa.

El resto lo hacemos nosotros. Estamos reprogramados para ello, solo hay que infectarse y dejar que se acomode. Y lo más importante es... que no mata, salvo en excepciones muy viscerales. Tan solo va dejando un reguero de personas inertes, con venas de Poliespan y un torrente sanguíneo espeso y turbio.

Su mención no es mero marketing, desde que empezó a infectar ya ha pasado el tiempo suficiente como para ser un número digno a temer. Se aprecia en como poco a poco van cambiando la forma de sentir. Vetando socialmente todo lo que pueda herir o combatir a esa tristeza y dejando una plaga de gente incapaz de saber vivir. Haciendo todo impasible y comedido.

Por eso la pasión desaparece, el arte se esconde y las pieles solo tiritan de frío.

Ahora diréis que no, que no es tan "así" y que no hay tanta gente de esa... primera señal de ser un triste, porque los proteges. Plumero visto oiga.

Es la Primera Oleada, un séquito de falsos optimistas que tergiversan las mentes para allanar el camino a los tristes. Objetivo, las vidas de corcho. Mucho más productivas y mansas.

Ahora que sabéis la verdad no podéis quedaros ahí, plastificados, como un bollo industrial. La batalla es inminente. La locura innata, el arma definitiva. El amor será munición y la ironía de vivir el cubo de agua fría que caerá sobre todos aquellos que contagiados caminan renqueantes con sonidos guturales...

Yo, acabo de pisar un charco y me he puesto perdido, qué cara habéis puesto ¡Payasos, voy a por todas! JA JA JA JAAA, no podréis contra los locos. Somos pocos, pero muy ruidosos y algo "kamikazes". 
La estrategia a seguir es clara, NO PODREIS VENCER. No hay magias ni artilugios capaces de extinguir esa luz que os deslumbra y os da terror. Cuando oigáis los graves y el ritmo incesante… es porque ya estamos aquí.







miércoles, 16 de noviembre de 2016

EL REDACTOR DE LAS ETIQUETAS DE CHAMPÚ QUE NO SE LAVABA EL PELO.




Qué difícil es vivir entre piedras, rodeado de personas que no saben lo que significa estar vivo. Con unos valores mal olientes basados en odios, egoísmos e inseguridades causantes de complicar la existencia. Incluso tendiendo una mano de ayuda recibes zarpazos, una enseñanza en bucle tatuada en todas las frentes. 
Ya nadie ayuda. Ni se piensa en lugar del otro, ya nadie quiere mirar las manos ajenas que puedan sus heridas resecas contar historias. 
En lugar de eso hay Progreso. Una moral con luz led que ilumina el estrecho desfiladero por donde corremos. Y despavoridos miramos atrás temiendo que la vida nos pida cuentas; la debemos mucho como para pararnos a dialogar y el ansia del capital es nuestra adrenalina, fuente inagotable.
Es como el cambio climático. ¿En noviembre pantalones cortos? bah, paparruchas.
Dentro de un par de generaciones, cuando no haya forma de vivir en sociedad y nos eduquemos como principados, nos limitaremos a administrar toda una vida en tangibles. Tanto tienes, tanto vives. Y después a la caja, previo pago del sustrato que descompondrá tu físico. 
¿De verdad es lo que queremos? Un poco confuso parece. Cuando es tan evidente ese cambio de vuelta y lo vemos crecer, es gracias al beneplácito de TODOS. Todos y cada uno de los que piensan en modo ahorro, los que se equivocan poniendo cientos de filtros a su película o simplemente se limitan a vivir varados en el sudor de otro.
Ya no valen excusas, son baratas y diluidas en alcohol de quemar. Ya no valen los "y si" ni los "quejíos de marca blanca". Ya no vale mirar a otro lado porque cada vez quedan menos lados abnegados por el lodazal que cagamos. Si, una diarrea mental sobre el sueño de la evolución que ni el mismísimo FORTASEC sería capaz de acotar. 
Por lo menos podríamos reconocer que hemos caducado, parcialmente como los yogures, y para el caso estamos pasados de fecha. Los abrazos dan vergüenza y los gritos son audiencia, todo compactado en una mole espesa imposible de tragar. Y sabemos de sobra la teoría, a filósofos becados no nos gana nadie.
Hace poco leí en un tweet una de esas verdades de Oscar: España es un hombre dando de comer a unos patos, apoyado en un cartel que dice "prohibido dar de comer a los patos", mientras se queja de qué gordos están. Caladitos.
Tan solo UNA persona es necesaria para cambiar el mundo, si somos una puta plaga digo yo que por estadística y para que los encuestadores no se suiciden de forma masiva, deberíamos empezar a despertar. Ventaja para los insomnes.
Siempre fui activista, en registro abstracto, y mi yihad es muy simple pero de cimientos inmortales.

<<Me ofrezco puro para conocerte, mi ayuda sin condición si mi mano consigue que avances y no es mi espalda la que te acune, mi letra para compartirla y mis pasos para acompañarte fielmente.
El corazón en lo que hago tiene valía salvo la mitad que regalé y un cuarto que se fue a morir con quien ya no está presente.
El alma va por delante, recortada con navaja será faro en tus aguas sin miedo a mojarme o a caer en pendiente.
Por demás solo queda la nada, vacía y sorda esperando dar parcela a quien se embarque en los viajes que factura la piel, con la carne de gallina del talón a la frente>>


Y unas cañas, por descontado.