Algo con semejante fuerza no puede estar degenerando en un complemento del ruido. Sus posibilidades... aburridas y estancadas en un sofá viejo instalado en el paladar.
Vivimos La Edad del Hablar por Hablar.
Es la crónica siguiente, un abrumador abanico de posibilidades malgastadas en pulir valores mediáticos e inservibles.
Ha nacido y crecido la Comunicación Venenosa. Conquistando la sociedad como cualquier contaminante acústico, alojada en cada recoveco neutralizando la coherencia. El ritmo urbano lo camufla hasta que decides dejar de oír y consigues escuchar.
Una frecuencia se propaga voraz de boca en boca, enlazando entre sí frases hechas y palabras fuera de contexto, para crear un zumbido humano que a casi todos contagia y acapara todo el poder. Creando el yugo del futuro y la peste del presente.
Ha nacido y crecido la Comunicación Venenosa. Conquistando la sociedad como cualquier contaminante acústico, alojada en cada recoveco neutralizando la coherencia. El ritmo urbano lo camufla hasta que decides dejar de oír y consigues escuchar.
Una frecuencia se propaga voraz de boca en boca, enlazando entre sí frases hechas y palabras fuera de contexto, para crear un zumbido humano que a casi todos contagia y acapara todo el poder. Creando el yugo del futuro y la peste del presente.
Se habla sin decir nada, sin filtro; solo creado y digerido, olvidando el "dejar enfriar". Directo a los labios para escupirse a tropezones. Es la nueva moda en criterios a seguir.
Preguntar a un ciego la importancia de la palabra; un valor arrastrado a ser la reina del baile en las carencias de los sentidos. Degenerada a hacer voces terroristas entrenadas para destruir, humillar o difamar.
Preguntar a un ciego la importancia de la palabra; un valor arrastrado a ser la reina del baile en las carencias de los sentidos. Degenerada a hacer voces terroristas entrenadas para destruir, humillar o difamar.
Nos hemos acostumbrado a vivir cada día entre estas vomitonas, esquivándolas y conviviendo con su aroma. Es el uniforme de la palabra, el compuesto de la lengua afilada.
Ha de ser así, porque así nos gusta. Es nuestra demanda, con su síndrome de Estocolmo apto y en funcionamiento.
Ha de ser así, porque así nos gusta. Es nuestra demanda, con su síndrome de Estocolmo apto y en funcionamiento.
Y habituados a silenciar la palabra optimista, el personaje principal se ha crecido a base de vinagre. Aliñando el habla hasta hacerlo repulsivo, salpicando incandescente como en la fragua.
Y nos sentimos orgullosos. Tirando de soberbia se asocia este pack indivisible de ignorancia, falta de respeto y de educación; para comunicarnos y exasperarnos, alejarnos entre sí, para robotizarnos. Pero la esencia adictiva es su fuerza:
- Reaviva el ego.
- Roba la confianza para hacerla propia.
- Restalla el poder mezquino de someter al resto.
Imposible al rechazo. Puede mutar esperpentos de persona en una especie de ametralladora verbal contenida en un palomo de pechera hinchada; con las ideas más trabajadas y un físico notable se puede crear una máquina monstruosa.
Últimamente producidos en serie, podemos encontrarlos en la política, televisión,... son la plaga de orugas en primavera.
Balando como ovejas en cualquier medio para llegar a todos los oídos, lavando el entendimiento para reiniciar las formas. Solo nos queda un clásico cervecero: ¡Traga! ¡Traga! ¡Traga! ¡Traga!
Balando como ovejas en cualquier medio para llegar a todos los oídos, lavando el entendimiento para reiniciar las formas. Solo nos queda un clásico cervecero: ¡Traga! ¡Traga! ¡Traga! ¡Traga!
Muchos han dejado de hablar. Ante semejante atentado comunicativo apelan al silencio. No interactúan, negando la conversación e ignorando lo que escuchan. No quieren entrar en esa rueda peligrosa de destrucción gratuita, incapaces de pisotear sus valores a cambio de seguir perteneciendo a la corriente principal.
Como penitencia, viven apartados del escenario y conectados a una fantasía peligrosa. Creando inframundos con los ojos cerrados ante tal oleada de comunicación inflamable...
Como penitencia, viven apartados del escenario y conectados a una fantasía peligrosa. Creando inframundos con los ojos cerrados ante tal oleada de comunicación inflamable...
La parte positiva es cuando encuentras alguien que no hace tributo a la verborrea necrótica y disfrutas de escuchar, conversar y aprender. Un lujo de este siglo que parece estar condenado a romper el top 10 de "En Peligro de Extinción".
Siempre podéis uniros a Saliva sin Fronteras, dedicados a luchar contra su gasto inútil en hablar por hablar.
Por una mezcla de palabras, por escuchar aquello que da luz a tu corazón. Por las canciones, los susurros, la valentía de decir lo que uno siente.
Porque al final no nos va a quedar nada que decir.
#meagotatantoeloirtequeluegohacesconmigoloquequieres
#eltrucoesusartecnicismosparaqueasientantodospornoreconocerquenoteentienden
#telodigobonitoyconcarismaqueluegovoyahacerloquemesalgadeloscojones

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