domingo, 10 de enero de 2016

TALANTE PREFERENTE.

 



Pasen y vean, están a punto de deleitarse con la estafa más vergonzosa y protegida en esta década. Sin discusión alguna pues todos tienen la suerte o desgracia de tener butaca Preferente, trato Preferente y abuso Preferente. Que gustazo, como la "High Class".
 
Todo empezó hace unos años, en la vorágine de una caja de ahorros que de mayor quería ser banco. Tenía buenos números con la dificultad que eso atañe, aunque sus riendas fueron tensadas por manos sucias, muy sucias. Y así es como nació la telenovela "Bankia, la Caja que iba para Artista de Revista" dejando una de las manchas de alquitrán más significativa de la historia económica nacional, subiendo en el ranking por encima de "El Dioni", su estrabismo y el furgón.

 
El Prestige fue un salpicón de boli Bic a su lado. Era casi el plan perfecto; está claro que no se iba a dejar semejante vergel de billetes en manos de cualquier pela gatos, por eso, el Reino de la Caja Erudita se convirtió en Olimpo de los tesoros bancarios y en una utopía tan cercana que la hacía irresistible. Solo los mejores en el arte docto del engaño, la frialdad y la voracidad podían subir los peldaños hasta sus puertas. Una vez dentro, Jauja. La pera limonera, subidón subidón, y Pim Pam toma lacasitos... era como estar en la Mansión de Huge Hefner pero con botellines de Mahou en vez de Champán, El Fari de fondo y sustituyendo a las PlayMates un atajo de hijos de puta sin escrúpulos hartos de sangrar las arcas de nuestros bolsillos.

 
Todos suspensos en tirar la piedra y esconder la mano, disfrutaban de esa sensación al mirar a cualquiera por encima del hombro con la conciencia diagnosticada como vegetal. Y probablemente con la única sensación homicida que provoca en mi persona, y en muchas más personas, al restregar sus actos por nuestras caras: la impunidad.

 
Pues estos "impunes" con complejo de Illuminati erigieron a su elegido por su despiadado y mediático currículum adornado con música napolitana y cabezas de caballo en las camas. El gran Rodrigo Rato. Alias "te doy una copa de Moët & Chandon porque invitas tú" o "mirar como toco yo la campana, vosotros a mí las pelotas".

 
Menudo espécimen digno de su extinción. No por robar, ni estafar, ni conseguir engañar a España entera sin impedimento de su asalariada, la justicia, ni por dejar a tantas personas sin hogar por su gestión, o tratar la burbuja inmobiliaria como su Camorra... no, tristemente todo esto no nos pilla de nuevas. Sobre todo ha sido por su proyecto estandarte, acunado como a un hijo para rematar toda su obra.


Las Preferentes.

Una especie de multipropiedad envenenada y creada con toda la red de cajas de ahorros para exprimir a los clientes más sensibles. Sensibles por ser suave. Como si de una pre-campaña electoral se tratase, produjeron un acoso ilegal a todo hijo de vecino que guardase unas cuantas perras en su cuenta. Lo  magistral de ello fue precisamente el no tener ningún tipo de criterio ni escrúpulo. De repente España se llenó de brókeres financieros emocionados con jugar en la bolsa, desterrando el Marca como diario más leído por el Expansión o al menos eso debieron pensar en Europa; si es que... se me escapa la sonrisilla.
Nada más lejos de la realidad; una realidad con un proyecto faraónico cimentado por ancianos, analfabetos, personas con discapacidad intelectual, menores de edad, pequeñas empresas con el conocimiento justo e incluso en poblaciones pequeñas y debido al exceso de confianza, se dieron casos de falsificación de documentos en donde la abuela de turno ni siquiera sabía que era socia inversora. Bravo, es la gran estafa de la cartilla caliente.

 
Un gigante de millones de euros repleto de los ahorros que muchos a base de sudor y esfuerzo llevaban cincuenta años recogiendo para poder tener una vida digna, la que su propio país le niega. Porque lo fácil es jugar a darle patadas al perro que está atado, sintiéndote por encima del todo. Pero a veces las correas se rasgan y el susto te lo llevas tú; para tranquilidad del señor Rato, España es como un Mastín de 19 años que lucha por respirar de forma regular.

 
Y ahí le tienes bañándose en yates, en Vespino por el pueblo, con esa mirada a cámara que susurra algo así como "me vais a comer..." y dejando su plaza en la guillotina para pasearse taconeando por los despachos y congresos. Poniendo nervioso al personal, porque si hay algo innegable es que este sin vergüenza suda poder. Y cada poro infestado de su piel dan para amedrentar políticos, coaccionar jueces y violar a la madre justicia en medio de la Plaza de Colón si se tercia.

 
Pero su golpe maestro siempre fue la prensa. Era como Ángel Cristo en sus tiempos mozos, su aire agresivo bramaba respeto. O miedo, dependiendo de lo cerca que estuvieses de su camino.

 
Siempre hay tiempo para esperar al error y en este país, Catedráticos en Meter la Gamba, no tardó mucho tiempo más en brotar la mierda. Su incursión en los informativos fue contenida hasta baremos ridículos. Tiene el millón de amigos que cantaba Roberto Carlos por lo que llegar a cercarlo casi fue imposible; a mi criterio le faltó llamar a portazos en la Zarzuela y calzarle una hostia a “Juanca”.
Genio, figura y tránsfuga hasta la sepultura. En mayo de 2012, cuando empezó a oler el estiércol, Rato se despidió a la francesa no sin antes cubrir bien sus flancos, dejando directrices de cómo seguir desangrando el emporio Bankia y entregando su cetro a su pupilo, el gran Blesa; para entonces era como una fuente de ensaladilla rusa en el capó de un Citroën BX en mitad del desierto. Tal era el continuo chorreo de ilegalidades que el hedor estaba impregnando las cortinas de la mismísima Moncloa. Siendo socio honorífico en las Gaviotas del Perpetuo Socorro siempre tuvo información importante a velocidad sideral yendo dos pasos más adelante que la justicia. Y eso le ha salvado hasta el momento a pesar de las estafas, extorsiones, sobornos, irregularidades de todo tipo, tarjetas "Black" y un sin fin de sucesos que se encubren dese estratos muy altos.

 
Mientras tanto miles de personas estafadas con Las Preferentes a día de hoy siguen denunciando a espuertas sin apenas resultado. En muchos casos mal viviendo por no recibir lo que ya fue suyo, arrebatado por un banco que el propio Estado tuvo que dirigir. Con esa sensación de resquemor por parte de la justicia a la hora de actuar, como si les estuviesen haciendo un favor.
Delegando a carpetas de sub-carpetas que deambulan de un despacho a otro a ver si por el camino se pierden. Y la mayoría de responsables... en sus casas, con las pantuflas y la copa de Brandy haciendo la peineta por la ventana mientras se descojonan. Porque se lo hemos permitido subiendo al poder a sus colegas, y parece que nos depara una legislatura más o por lo menos eso es lo que se ha votado.

 
Lo mejor de todo esto es que Don Rodrigo Rato ha desaparecido ya de los telenoticias. Porque en esta tierra el Alzheimer lo cura todo.
Consiguió la estafa perfecta legalizando lo que fue delito con ayuda estatal y coaccionando a todo aquel que asomaba su pescuezo fuera de la madriguera. Apretando nudos de corbata hasta estrangular para conseguir despertar a todos los que una vez pidieron comer de la mano de Rato. Con nombres y apellidos al descubierto para un público, nosotros, a los que nos importa más "quien va a mantener mi estilo de vida" sea al precio que sea, o "que disfraz llevan en una cabalgata", todo lo que sea carnaza emocional la cual engullimos como animales.

 
Esa misma carnaza que nos hace mirar para otro lado y deja impunes a toda esta escoria de gente que campa a sus anchas como cowboys; luego nos conmocionamos de sorpresa cuando la gente de la calle copia sus andares y, por ejemplo, estampan un coche en la sede del PP. Porque el señor Rato si está por encima de la ley; nosotros, las cartillas de ahorro andantes y desangrados de impuestos no.


Tenemos lo que somos y si hay algo en lo que "lo bordamos" es en lamentarnos de lo que conseguimos cuando lo perdemos.

Solo espero que la justicia acuda de una vez por todas a Proyecto Hombre y se desintoxique, su trabajo aquí le llevará décadas. A sí que dejemos de ser la droga del político y asumamos lo nuestro, quizás gentuza como este señor de la banca negra reciban su merecido.

 
Otro rumbo es posible.








 

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